Entrenamiento para Nadadores de Velocidad

Alain BernardA pesar de que muchos programas de entrenamiento para nadadores requieren recorrer distancias excesivas, un adecuado programa de entrenamiento con sobrecarga puede reducir la incidencia de lesiones y mejorar el rendimiento. Los objetivos principales del programa de entrenamiento con sobrecarga deben ser: reducir el desequilibrio de fuerza y de flexibilidad que produce el entrenamiento para natación, aumentar la fuerza de los estabilizadores de tronco y hombros e incrementar la potencia y la fuerza de los principales grupos musculares que se utilizan en la propulsión.

Palabras Clave: pliometría, ejercicios balísticos, velocistas, entrenamiento de la fuerza.

A principios de los 80, me pidieron que armara un programa de entrenamiento con sobrecarga para un grupo elite de nadadores australianos. En ese momento, el entrenador era bastante escéptico pero para su asombro, muchos de los atletas mejoraron su rendimiento en pileta luego de sólo unos pocos meses en el programa. Me gustaría pensar que el entrenamiento con sobrecarga fue la causa de esa mejora pero basándome en experiencias pasadas, creo que el factor fundamental fue que la cantidad de entrenamiento en pileta fue levemente reducido para que los nadadores puedan adaptarse a las sesiones en la sala de musculación. Un número de factores puede haber estado en juego pero creo que la variación motivó a los atletas y el descanso del trabajo en pileta los rejuveneció. El mensaje que esto nos dejó fue, en mi opinión, que en general, los nadadores realizan demasiado entrenamiento en pileta y la calidad no es tan alta como podría serlo. Con esto no se intenta minimizar la importancia que para los nadadores tiene el entrenamiento con sobrecarga porque, como lo discutiré, hay muchos mecanismos de rendimiento, rehabilitación y prevención de lesiones mediante los cuales el entrenamiento con sobrecarga puede brindar beneficios muy positivos. El atleta debe mantener un delicado equilibrio entre la adecuada cantidad e intensidad de entrenamiento, intercalado con suficiente descanso y recuperación.

Los nadadores de competición realizan una enorme cantidad de trabajo en pileta que varía entre los 3 kms (1,9 millas) y los 14 kms (8,7 millas) por día y hasta 6 días por semana. Desde una perspectiva biomecánica fisiológica y de lesiones, es difícil justificar estas distancias, particularmente para el nadador de carreras cortas cuyas pruebas son solamente de 50 y 100 metros.

Para el nadador de carreras cortas, la calidad del entrenamiento es primordial y el entrenamiento en pileta debería consistir principalmente en entrenamientos con intervalos, con un intervalo máximo de trabajo solo ligeramente mayor que la prueba final (es decir, 200 metros como máximo y 12,5 metros como mínimo). Los intervalos de descanso deberían luego ser manejados para estresar al máximo el sistema de fosfato de alta energía (intervalos de trabajo más cortos e intervalos de descanso más largos) y/o el de ácido láctico (intervalos de trabajo más largos e intervalos de descanso más cortos). Esto podría ser bastante discutible pero según mi opinión, dicho entrenamiento debería realizarse cada dos días como frecuencia máxima, utilizando los días intermedios para las sesiones de recuperación activa, de flexibilidad y de fuerza.

No se puede negar que gran parte de los mejoras del rendimiento en natación se debe a una técnica mejorada. Las sesiones de recuperación activa pueden incluir la corrección de estilos y ejercicios de baja intensidad diseñados para aumentar el control motriz del nadador más que su capacidad fisiológica.

Continua con la segunda parte Prevención y Rehabilitación de Lesiones por Sobreuso

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